martes, 26 de junio de 2007
Se fue
Ayer, por unos instantes, la Oscuridad se fue. Sin hacer ruido, sin decir nada, sin despedirse. Porque sabía que volvería, porque siempre vuelve. Pero en esos breves momentos, la Luz asomó la cabeza con una mirada de incredulidad. Empezó despacio, iluminando los rincones, esperando a que la Oscuridad volviese y la ahogase en las sombras otra vez. Pero como vio que no regresaba, se fue creciendo, dejó de ser un tímido rayo escuálido para convertirse en un chorro infinito de Luz blanca tan brillante que los Chicos del Sótano tuvieron que ponerse sus RayBan, porque a ellos nada les afecta, todo les da igual, Luz u Oscuridad.
Y todo quedó iluminado. Todo quedó al descubierto. Las antiguas heridas cicatrizadas hace tiempo y las nuevas y sangrantes, las que tu ayudaste a cerrar y las que fuiste abriendo día a día. Y la Luz lloró, porque no reconocía su casa. Porque aunque nada había cambiado, todo era distinto. Y sus lágrimas eran pequeños puntos que condensaban la Tristeza y la Añoranza, la Inquietud y el Miedo. Pero lo que las iluminaba, lo que hacía que brillasen más que mil soles, era la Esperanza. Porque la Luz sabía que no había de tardar el día en que este volviese a ser su hogar. "Pero no aún... no aún... porque ya vuelve..."
Y se marchó. Volvió a ocultarse en su habitación cerrada con llave en el rincón más pequeño y deprimiente de mi alma. Y todo se sumió de nuevo en la sombra... todo salvo unos diminutos charquitos en el suelo, que brillaban tenuemente, pero brillaban.
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2 comentarios:
Que la luz venga siempre que quiera, siempre sera bienvenida y esta siempre sera su casa... y en fin... sin la oscuridad no escribiriamos estas cosas.
me ha encantado :)
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