martes, 3 de abril de 2007
Capítulo XI: La Desilusión
Ya no eres la misma. Ya no es lo mismo.
Porque todos tenemos derecho a vivir el sueño perfecto, pero de todos los sueños nos toca despertar. Lo triste es que la mayoría de las veces, aunque sólo sea por un segundo, preferiríamos seguir en ese sueño para siempre, nunca más volver a sentir encogerse el corazón al recordar...
Y parecía que por fin había encontrado la fruta perfecta. La fruta que al caer al suelo se enterraría hondo en la tierra de mi alma y haría florecer el árbol blanco de la Esperanza. Pero cuando cayó se partió por la mitad, y vi las manchas de la Desconfianza y el Engaño, de la Apatía... no vi el color de la Alegría, ni sentí el olor del Respeto...
Y, aunque la fruta aún no está podrida, y con muchos mimos podemos salvarla, el árbol ya no será nunca perfecto. De hecho, es muy probable que ni siquiera vaya a haber árbol... porque éste necesita tierra para crecer, aire para respirar... y la Confianza es el aire del Amor.
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1 comentario:
La oscuridad casi me alcanza...
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