viernes, 2 de marzo de 2007
Nunca, nunca, nunca...
Hay cosas que...
El brillo del atardecer en tus ojos, que les daba ese tono rojizo que tanto me gustaba. El tacto de tu piel, la cual podía acariciar durante horas sin hartarme mientras dormías. Tu olor, que al final se fundió con mi ropa, y aún sigue allí, recordándome cada día que una vez... que hubo un tiempo en que...
Hace tiempo que el sol ya no calienta, que el agua no sacia mi sed, que el viento no me hace gritar, que las nubes no se parecen a ti. Hace ya tiempo que dejé de dormir sin sufrir. Hace... hace frío. Mucho frío. Y ninguna manta es suficiente, ningún fuego me alumbra cuando la Luz se esconde detrás de la luna. Y el Tiempo sigue pasando... despacio... sin prisas... recordándome que...
Y nunca, nunca, nunca volveré a ser el mismo. Ya no me queda alegría, te la guardaste toda en el bolsillo y luego tiraste el pantalón a lavar. Y mi risa se diluyó en el agua sucia de tu día a día, de tus desprecios y tus ironías. De tus engaños y mentiras... de tus falsos te quieros, te tus besos mirando por encima de mi hombro, de tus abrazos que quitaban calor en vez de... da igual. ¿Qué más da? Si ya no estás...
Ya nunca, nunca, nunca volveré a reir igual. Ya nunca me acostaré a tu lado con la ilusión de despertar por la mañana antes que tú y besarte en los labios hasta que abras los ojos. Y lo peor es que ya no siento el Dolor. Antes estaba ahí, llenando el vacío... pero ahora solo hay Oscuridad. Y... ¿eso que se ve a lo lejos es... ?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Design by Blogger Templates
No hay comentarios:
Publicar un comentario