miércoles, 28 de marzo de 2007

Libertad


¿Qué hacer cuando el mundo a tu alrededor se desmorona? ¿Qué hacer cuando todos tus héroes cayeron? ¿Cuando todos tus ejemplos ya no son más que polvo en el viento? ¿Qué hacer cuando descubres que eres el líder de tus propios sueños?

Porque hay un momento en la vida en el que te desmarcas de los demás. En el que te das cuenta de que no eres uno más. En el que ya no eres como el resto, ya no haces las mismas cosas, ya no tienes los mismos sueños, las mismas esperanzas. Hay un momento en el que te llena de placer el saber que tu camino es distinto del que siguen los demás. Hay un momento en el que te sales de la autopista y escoges seguir la carretera secundaria que tu mismo vas construyendo al andar.

Porque nada da más satisfacción que construir tu propia vida. Ir viendo como se levanta desde el suelo hasta casi casi tocar las nubes. Y aunque a veces parte de ella se derrumbe, se puede volver a alzar. Y la gracia del asunto, el hecho de que nos guste vivir, es que al final del camino, cuando ya no te queden fuerzas para poner piedras y mires el gran castillo que es tu vida, verás unos muros llenos de remiendos, llenos de antiguas y nuevas grietas... pero en cada una de ellas habrá una foto, una frase, un post-it... un recuerdo.

El camino en sí no tiene sentido. Lo importaten es como lo recorras.

viernes, 2 de marzo de 2007

Nunca, nunca, nunca...


Hay cosas que...

El brillo del atardecer en tus ojos, que les daba ese tono rojizo que tanto me gustaba. El tacto de tu piel, la cual podía acariciar durante horas sin hartarme mientras dormías. Tu olor, que al final se fundió con mi ropa, y aún sigue allí, recordándome cada día que una vez... que hubo un tiempo en que...

Hace tiempo que el sol ya no calienta, que el agua no sacia mi sed, que el viento no me hace gritar, que las nubes no se parecen a ti. Hace ya tiempo que dejé de dormir sin sufrir. Hace... hace frío. Mucho frío. Y ninguna manta es suficiente, ningún fuego me alumbra cuando la Luz se esconde detrás de la luna. Y el Tiempo sigue pasando... despacio... sin prisas... recordándome que...

Y nunca, nunca, nunca volveré a ser el mismo. Ya no me queda alegría, te la guardaste toda en el bolsillo y luego tiraste el pantalón a lavar. Y mi risa se diluyó en el agua sucia de tu día a día, de tus desprecios y tus ironías. De tus engaños y mentiras... de tus falsos te quieros, te tus besos mirando por encima de mi hombro, de tus abrazos que quitaban calor en vez de... da igual. ¿Qué más da? Si ya no estás...

Ya nunca, nunca, nunca volveré a reir igual. Ya nunca me acostaré a tu lado con la ilusión de despertar por la mañana antes que tú y besarte en los labios hasta que abras los ojos. Y lo peor es que ya no siento el Dolor. Antes estaba ahí, llenando el vacío... pero ahora solo hay Oscuridad. Y... ¿eso que se ve a lo lejos es... ?