lunes, 8 de enero de 2007

Capítulo II: El Dolor

11 - 09 - 2006

El Dolor. El Dolor viene y va, como si fuera una onda. Cuando me olvido de él se va, se retira a las profundidas de mi mente, pero ahí se mantiene agazapado esperando su momento... que finalmente llega. Recuerdo la razón de mi Oscuridad, y vuelve. Como siempre, hasta que encuentro algo con lo que olvidarme de él.
Pero, ¿habrá alguna forma de desterrarlo para siempre? Tiene que haber algo, porque si no esta vida sería mentira, estaría vacía. Olvidar el Dolor completamente, expulsarlo, borrarlo, suprimirlo, extinguirlo... matarlo... ¿Se puede matar el Dolor?
Recuerdo... recuerdo el olor de tu pelo al despertar, mientras me cosquillea en la nariz... recuerdo tu risa alegre y también tu risa triste... recuerdo tu voz al soñar despierta... recuerdo... recuerdo demasiadas cosas aún.

Llorar. A veces llorar es la solución. Las lágrimas se llevan a ese ente horrible fuera de mi cuerpo. Le hacen resbalar por mi cara. Caer hasta la blancura del suelo de la cocina mientras preparo cena para uno. Y después del llanto viene la fría calma de saber que siempre queda algo, que ahora está débil y escondido, pero que en poco tiempo volverá fuerte y sereno. Porque en poco tiempo tendré que cerrar los ojos, dormir, soñar con tus ojos brillando con la luz del sol, despertar y notar las lágrimas en mi almohada... que hasta soñando me ayudan a diluir el Dolor.
Y cuando a la mañana siguiente despierte, seré el hombre feliz que siempre he sido durante una milésima de segundo, justo antes de que el recuerdo se filtre a través de las ya tenues brumas del sueño y Lo traiga consigo, agazapado detrás de él... esperando para saltar...

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