A veces.A veces capto tu olor por la calle. Miro para otro lado, deseando que no seas tu y, si lo eres, no verte. Intentando que la parte consciente de mi cerebro no se de cuenta del engaño. Que no aprecie el martilleo en el pecho, el pinchazo en el estómago, el pitar en mis oidos. Rezando para que los Chicos del Sótano no decidan que es el mejor momento para una imagen tuya.
A veces me descubro reprimiendo las lágrimas que intentan aflorar a mis ojos cuando me pillan desprevenido. Un momento antes estaba feliz, riendo y, de repente, una imagen tuya recien salida de la ducha, con el pelo aún mojado pegado a la espalda. Con la piel perlada de pequeñas gotitas, que siempre parecían mirarme y darse cuenta de mi envidia. Un momento antes reía, pero ya no.
A veces no puedo dormir por las noches, pensado... No. Sin pensar en nada. Simplemente con una sonrisa tuya tapándome los ojos. Con tu voz resonando en mis oidos. Con el recuerdo de tu índice recorriéndome despacio la espina dorsal mientras yo era capaz, al menos por unos minutos, de dejar mi mente completamente en blanco.
A veces soy capaz de soñar contigo y esquivar las pesadillas.
A veces no.